Viajamos hasta un teatro derruido situado en un futuro imaginario en el que la música ha desaparecido. El arte se muere, la era digital se hace poderosa y la máquina toma el control de las emociones humanas. Pero la música siempre ha estado ahí para salvarnos, en este caso, gracias a Los Pfeiffer. Este particular grupo de instrumentistas nos trae, junto a su director, luz y esperanza a través de piezas clásicas como el Capricho 24 de Paganini, el Aria n.º 3 de Bach, el Zapateado de Sarasate o el Verano de Vivaldi, entre otras. Música clásica, clown y una poesía visual que nos embarca en un universo delicioso.